viernes 10 de julio de 2009

ESTRÉS DE UN VIAJE ANUNCIADO

¡Me voy a Cuba! Para la mayoría de las personas de este planeta, un viaje a Cuba puede ser fácilmente asociado con sol, playas, música, mulatas, buen ron y los mejores habanos del mundo. Pero, no no no, para nosotros los cubanos, además de lo placentero que puede resultar volver a nuestras familias, amigos y el barrio, aunque sea por corto tiempo, ir a Cuba representa un estrés que sólo un cubano que vive fuera puede entender. En los próximos días trataré de ir dándoles un reporte breve de cómo va mi estrés y a mi regreso les prometo una crónica imparcial de cómo vi las cosas por la finquita, y les prometo fotos, tantas como pueda.

Como buen cubano que se respete, lo principal es averiguar qué puedo y qué no puedo entrar. Me persigno ante el apocalíptico y panfilístico “aquí hacen falta hasta velas!” de mi mamá y me adentro en el intrincado mundo de las aduanas de cubanas (http://www.aduana.co.cu/).

Con alegría compruebo, que desde hace dos años, podemos llevar a Cuba equipos de reproducción de video (http://www.aduana.co.cu/nuevo/res99-07mfp.pdf). Vamos bien, Camilo. Mi alegría es mayor al comprobar que, según la ley, puedo entrar un computador (http://www.aduana.co.cu/nuevo/res115-07mfp.pdf). Por supuesto, todo esto a sabiendas de que hay que sonar la contadora, que eso del país de las gratuidades sólo es en el Granma.

Ahora me voy a las prohibiciones. Nada novedoso por ahí, excepto esta joyita:

“Tanto a la entrada como a la salida el pasajero no podrá llevar consigo:

· Literatura, artículos y objetos obscenos o pornográficos o que atenten contra los intereses generales de la nación.”

Sin comentarios con respecto a ese gran saco que es “los intereses de la nación”. Quizás debía decir “los intereses de algunos en la nación" ó "los intereses de los generales de la nación."

OK; la siguiente sección es la de “Artículos regulados” (http://www.aduana.co.cu/regula.htm).

“Requieren Licencia o Permiso Previo del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones:

  • Equipos de fax inalámbricos; pizarras telefónicas; dispositivos para redes de datos; teléfonos inalámbricos excepto los que operan en las bandas de 40 – 49 MHz, de los 2,4 GHz y de los 5 GHz; transmisores de radio; transceptores de radio, incluyendo walkie-talkie; receptores de radio profesionales; estaciones terrenas y terminales de comunicación por satélite, incluyendo antenas parabólicas y teléfonos satelitales.

Esto parece una vendetta contra los sistemas de comunicación. Y todos sabemos lo que cuesta en Cuba obtener un permiso ministerial: “Cuando la rana críe pelo y el manco eche deos”, diría mi tío, el del campo. Luego de los sucesos en Irán, podemos entender mejor por qué tanto ensañamiento contra todo lo que sea intercambiar información no filtrada o no autorizada por los mayorales de la finca. Por otro lado se imaginan a los viajeros del mundo, esos que amenazan con formar una trabazón en los cielos, pidiendo permiso a sus países para poder entrar un equipo de recepción televisiva. Le cuento a un amigo argentino sobre el trámite y me dice, con ese acento insufrible: “¡Qué cagada, che!! ¡Son unos tarados!”

Pero sigamos, que hay más:

“Requieren Permiso Previo de la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia:

  • Sistemas de Posicionamiento por Satélite (GPS), de cualquier tipo.”

¿estos tarados, para honrar a mi amigo, no se habrán enterado que hoy, hasta los cepillos de dientes vienen con GPS?

La sección siguiente me causa horror, porque vivo en el capitalismo, pero vamos, que no estoy batiendo plata. Veamos:

“Cómo se valora la importación?

Es facultad de la Aduana tomar como base para la determinación del valor de la importación, uno de los siguientes elementos:

  • La factura;
  • o la declaración del pasajero;
  • o el precio aprobado en el territorio nacional.

Este último se aplica por la Aduana ante la sospecha fundada de factura o declaración con subvaloración, o para determinados artículos o equipos con la finalidad de agilizar el despacho.”

¡Ojo con ese último párrafo! Si compró el televisor en una rebaja y no se ajusta al precio triplicado de las tiendas cubanas, aténgase a las consecuencias. Además de ser notorio el hecho de que en Cuba, a los ojos de las autoridades, todos somos sospechosos. Ahora vean esto:

“La tarifa aplicable por derechos de aduanas es progresiva (100 % - 150 % - 200 %) sobre el valor aceptado por la Aduana.” (¡!!!!!!!!) ¿quéeeeee?!!!

O sea, que de acuerdo a este documento, me toca pagar otra vez, en otro país, todo lo que con sudor y sacrificio, le llevo a mi familia, y por lo cual ya pagué los impuestos debidos. Se entiende el tema del cobro de impuestos por importación, ¿pero el 100%?! En el Medioevo a esto le decían el diezmo, y eran generosos los reyes en esa oscura época de la humanidad: sólo te cobraban el 10%. En nuestro estrujado Caimán te aplican, de entrada, ¡el 100%!! Y no salimos de la crísis. Tengo un amigo cubano, muy radical él, que siempre me dice, con una mueca de disgusto: “Asere, ese país ni buldoceándolo y haciéndolo nuevo lo arreglan.”

Nada amigos, que si son cubanos y esto no les hace hervir la sangre, pueden dedicarse a una profesión de alto riesgo: el infarto nunca les llegará. Yo ya estoy marcando el de Emergencias. Biiiiiiiiiiiiiiippp!!!!!!

Opinión Pública en Honduras favorece salida de Zelaya

Resumen de la Encuesta de Gallup.
Muestra: 1204 personas
Distribución: 16 de las 18 provincias de Honduras
Nivel de Confianza: 95 %

¿Está de acuerdo con el derrocamiento?
Sí: 41 %
No: 28%
No contesta: 31 %

¿Estaba de acuerdo con la consulta popular sobre la cuarta urna?
Sí: 29 %
No: 56 %
No sabía nada del asunto: 15 %

¿Estaba de acuerdo con la intención de Zelaya de convocar a una nueva constituyente?
Sí: 22 %
No: 63 %
No sabía lo que ocurría: 15 %

¿Qué pretendía Zelaya con la constituyente?
Mantenerse en el poder: 47 %
Realizar cambios favorables al pais: 36 %
No sabe: 17 %

Foros de Vanguardia


El término vanguardia procede de la palabra francesa avant-garde, un término del léxico militar que designa a la parte más adelantada del ejército, la que confrontará la «primera línea» de avanzada en exploración y combate. En el terreno artístico es la «primera línea» de creación, la renovación radical en las formas y contenidos, los cuales se sustituyen a las tendencias anteriores mediante la confrontación.

Se manifiesta a través de varios movimientos que desde planteamientos divergentes abordan la renovación del arte, desplegando recursos que quiebren o distorsionen los sistemas más aceptados de representación o expresión artística, en teatro, pintura, literatura, cine, arquitectura, música, etc. Estos movimientos artísticos renovadores, en general dogmáticos, se produjeron en Europa en las primeras décadas del siglo XX, desde donde se extendieron al resto de los continentes, principalmente América, en donde se enfrentó al modernismo.

La característica primordial del vanguardismo es la libertad de expresión, que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desordenando los parámetros creativos: en poesía se rompe con la métrica y cobran protagonismo aspectos hasta ahora irrelevantes, como la tipografía; en arquitectura se desecha la simetría para dar paso a la asimetría; en pintura se rompe con las líneas, las formas, los colores neutros y la perspectiva.


Pareciera que los foros de mi muy querido periódico Vanguardia, se decantaron por la connotación militar de la palabra: primera línea de combate y lo dejan clarísimo en las normas de su foro. Incluso, amenazan con presentar quejas al proveedor de internet de los comentaristas en casos que ellos consideren ofensivos (como de costumbre, no se delimita lo que será "ofensivo").

miércoles 8 de julio de 2009



jueves 2 de julio de 2009

Honduras. Día 4. En Panamá.

Los hechos:

-Zelaya decide venir a la toma de posesión de Ricardo Martinelli. Zelaya anteriormente había dicho que no vendría, pero cambió de idea tras la posposición de su regreso a Honduras.

-Zelaya declaró traer una agenda de trabajo.

-Tras el almuerzo ofrecido a los mandatarios, Zelaya invitó a los periodistas a una conferencia de prensa en el Hotel Sheraton.

-En el Sheraton dijeron que allí no, por normas de seguridad por los huéspedes hospedados allí, todos de alto nivel.

-De ahí Zelaya llevó a los peridistas a Atlapa. Allí también le negaron espacio (porque no había reservado) y le dijeron que para las 6:00pm.

-En varias ocasiones durante la tarde, Zelaya reiteró a los periodistas que la conferencia sería a las 6:00 pm en Atlapa.

-A las 8 y piquillo salió su acompañante y dijo que no habrá conferencia de prensa, por decisión de… ¡Zelaya! que no quería robarle la primera plana de los periódicos a Martinelli.

Preguntas que me gustaría hacerle a Zelaya.

¿Por qué trae una agenda de trabajo a una toma de posesión, donde el foco de las cámaras debe ser el presidente entrante?

Si Zelaya no quería robar cámaras a Martinelli, ¿Por qué pasó toda la tarde anunciando una conferencia de prensa?

Comentarios

Zelaya aprovechó la ocasión para robarse el show. Todos lo vimos ofrecer la conferencia de prensa por iniciativa propia.

martes 30 de junio de 2009

COJONES

Check out this SlideShare Presentation:

viernes 26 de junio de 2009

Carta abierta escrita por el Dr. Rafael Muci-Mendoza, médico venezolano y Profesor de la


Dr. R. Muci-Mendoza.

German Sanchez Otero
Embajador de Cuba en Venezuela.

Excelentísimo señor Embajador:
Debería usted bien conocer que es de ética elemental el que un embajador no se
inmiscuya en los asuntos internos del país que le acoge como huésped.

Sus insolentes declaraciones sobre los médicos venezolanos, me obligan moralmente a
enmendarle. El “sistema de valores” que usted nos endilga, según el cual ‘nuestra
intención al estudiar Medicina es obtener un título y una acción en una clínica
privada’, además de insultar nuestra dignidad, con aviesa intención nos expone al
desprecio público y nos desacredita ante nuestros enfermos; después de todo, somos sus
médicos y con sus miserias todo cuanto poseen.

Usted emplea el procaz lenguaje del Presidente de acá, para dividirnos en ‘oligarcas’ y
‘proletarios’, epítetos éstos dichos para agraviarnos y que nunca antes nadie utilizó.
Siendo antitípico hablar en primera persona, debo expresarle que, como muchos de mis
colegas y aunque a usted le duela, recibí, EN LIBERTAD, una excelente formación
moral, ética y académica que coloca al paciente como principio y fin del acto médico,
paradigma que he tratado de inculcar a mis numerosos alumnos.

Yo, como tantos, por cerca de 40 años y por un magro sueldo, he trabajado con tesón la
mitad del tiempo en un hospital público, a costo subsidiado con nuestro ejercicio
privado. Este último lo hemos ejercido como profesión liberal en clínicas privadas,
EN LIBERTAD, con honestidad, mística y orgullo.

Pero además debe usted saber que en lo personal he visitado Cuba en tres ocasiones. No
lo hice por curiosidad o turismo, y le confieso que no conozco Varadero. He sido y he
continuado siendo un invitado
de sus médicos, y respecto a ellos, nunca hice uso de cuanto vi u oí en su país.

Su irritante intromisión me indica que es tiempo de hacerlo. En mayo de 1993, cuando
su gobierno al fin dio a conocer al mundo la epidemia que, a pesar de sus adversas
consecuencias, había mantenido en secreto desde 1991 y amenazaba con dejar en la
umbra visual a más de 40 mil sufrientes, formé parte de una misión humanitaria
que visitó la isla. En compañía de colegas cubanos y de diversas procedencias, examiné
personas afectadas, ayudé a definir el paciente-tipo y a esclarecer las causas de lo
que se dio en llamar Neuropatía óptica Cubana, y que en resumen –a despecho de que se
haya invocado un factor multifactorial– fue trasfondo de miseria y hambre. En cinco
ocasiones me reuní con su Comandante para discutir estrategias diagnósticas de la
epidemia, hoy por cierto trocada en endemia. En una de estas reuniones, y aunque
parezca una pretensión el decirlo, una de mis colegas cubanas dijo públicamente que la
neuro-oftalmología cubana se dividía en dos
períodos, antes y después de las visitas docentes del doctor Muci.

A pedido de su Señor, hice mi último viaje a Cuba . Les comuniqué todo cuanto sabía;
guiados de mi mano aprendieron nuevas técnicas, mis diapositivas fueron copiadas, y
mis charlas video, grabadas.
No pedí nada a cambio. Mucho me fue ofrecido, pero el olvido es traicionero. Una
simple esquela de agradecimiento me fue regateada.
Regresé con la satisfacción del deber cumplido y un rictus de dolor al recordar la
mirada famélica de mis colegas, trasunto de hambre de LIBERTAD, hambre biológica, pero
también hambre intelectual al carecer de los instrumentos básicos para adquirir
conocimientos:
libros y revistas científicas.

Mientras tanto, Cuba exportaba su revolución con los dineros de un pueblo miserable.
Pude apreciar allí dos clases de médicos. Unos, ‘los olvidados’ –a lo peor,
distanciados del partido comunista–,
que ocupan los escaños más bajos de la pirámide médica sin esperanzas de ascender. Ésos
no asistieron a mis charlas. En mi universidad asisten a mis cursos, en LIBERTAD y por
libre albedrío, quienes así lo deseen, sean médicos, estudiantes y aún miembros de
otras profesiones. La otra clase, que llamaré ‘la nomenclatura’ –los ubicados en el
vértice–, tenían acceso a la escasa tecnología y eran celosos guardianes de los
libros, depositarios del poder que da el conocimiento. Ésos, privilegiados del
sistema, tienen acceso a los banquetes, y viajan al exterior con dólares olvidando a
aquellos pobres colegas que se quedaron en casa. La sociedad cubana es una sociedad
triste donde se habla calladito para no ser escuchados por el Estado policial, donde se
asciende siendo fiel y denunciando; en fin, trepando por sobre las cabezas de otros.
La medicina de avanzada que
ostentan, está apoyada en una ingeniosa propaganda, pero en realidad es una triste
farfolla.

Los delineamientos de su ‘mar de felicidad’ han encontrado eco en un gobierno
antinacionalista, formado por una chusma precaria de talentos. Por ello, con la
creatividad castrada y a un coste de 1,3 millones de dólares diarios, prefieren buscar
‘asesorías’ y enviar
enfermos a la isla. Su nulidad y estulticia les impide tomar medidas de contingencia
para ayudar a tanto necesitado que clama en nuestros hospitales por la resolución de
sus problemas. Como usted declara, traer ‘1.500 profesionales’ de sus fábricas de
médicos, es otro inaudito ejemplo de traición a la Patria, de desnudez neuronal, un
intolerable insulto, una incomprensible medida si se toma en cuenta, por una parte, el
desempleo local y, por la otra, el que apenas son necesarios menos de 59 médicos para
llenar las medicaturas vacantes para las que, estoy seguro, hay voluntarios.
Las erradas políticas de salud no son culpa de los médicos. Son exclusiva competencia
del Estado venezolano.

Hago mío el eco lastimero de mis pacientes y reclamo para ellos el dinero que
injustamente se le regala a ustedes. Esos pobres seres han visto empeorar sus
dolencias a lo largo de cuarenta años de apatía, pero, a no dudar, ahora se
encuentran peor desde que ‘el
proceso’ trata de rasarnos con ustedes, por lo bajo. Hay en la isla de Cuba demasiados
aspectos que mueven a vergüenza y dolor, demasiados como para que usted cínicamente nos
censure.

Se puede engañar a alguien una vez, pero no a todos todo el tiempo.

jueves 25 de junio de 2009

Se quedó el pop sin rey

POR QUÉ LOS CUBANOS NO PODEMOS SER TERRORISTAS



1. A las 8:45 a.m. es muy temprano para levantarse de la cama.
2. Siempre llegamos tarde, podemos perder cualquier vuelo....
3. La gente bonita que va en el avión nos distrae.
4. Como hablamos alto, atraemos la atención de todo el mundo.
5. Con comida y tragos en el avión, olvidamos qué íbamos a hacer.
6. Como hablamos con las manos, tendríamos que poner las armas en el piso.
7. Todos quisiéramos pilotear el avión y nos pondríamos a discutir quien seria el primer piloto.
8. Como no podemos mantener un secreto, todo el mundo se enteraría una semana antes, de nuestros planes.
9. Pondríamos la bandera de Cuba en el avión, para que todos supieran que somos cubanos.

domingo 21 de junio de 2009

Pedigree

Mi madre siempre decía que los padres no hacían falta. Ella siempre tuvo al suyo a su lado. Mi abuelo fue un padre fuera de serie hasta los últimos momentos de su vida.
Mi padre fue un padre ausente. Matrimonio a los 16 años y paternidad a los 17 no son un buen punto de inicio para una paternidad responsable. Luego vino el servicio militar, la distancia y el divorcio.
La relación con mi padre empezó tarde. La madurez lo hizo recapacitar y acercarse. Entonces quería recuperar el tiempo perdido, compartir paseos y navidades.
Tarde, aprendí muchas cosas de él. La alegría que siempre lo acompaña, ese optimismo tan grande que llega a rayar con la fantasía, y la simplicidad de su razonamiento. Ni hablar del enorme parecido físico que nos identifica y que él insiste en encontrar en la cara de su nieto.
Mi madre nunca entenderá de perdones, y mejor no le digo que hoy meteré una llamada a Miami de una hora y pico.
No estuvo cuando más se le necesitaba, no será el mejor del mundo, pero ese viejo canoso, bruto, trabajador, cervecero y jodedor: ¡Es mi padre!