ESTRÉS DE UN VIAJE ANUNCIADO
Como buen cubano que se respete, lo principal es averiguar qué puedo y qué no puedo entrar. Me persigno ante el apocalíptico y panfilístico “aquí hacen falta hasta velas!” de mi mamá y me adentro en el intrincado mundo de las aduanas de cubanas (http://www.aduana.co.cu/).
Con alegría compruebo, que desde hace dos años, podemos llevar a Cuba equipos de reproducción de video (http://www.aduana.co.cu/nuevo/res99-07mfp.pdf). Vamos bien, Camilo. Mi alegría es mayor al comprobar que, según la ley, puedo entrar un computador (http://www.aduana.co.cu/nuevo/res115-07mfp.pdf). Por supuesto, todo esto a sabiendas de que hay que sonar la contadora, que eso del país de las gratuidades sólo es en el Granma.
Ahora me voy a las prohibiciones. Nada novedoso por ahí, excepto esta joyita:
“Tanto a la entrada como a la salida el pasajero no podrá llevar consigo:
· Literatura, artículos y objetos obscenos o pornográficos o que atenten contra los intereses generales de la nación.”
Sin comentarios con respecto a ese gran saco que es “los intereses de la nación”. Quizás debía decir “los intereses de algunos en la nación" ó "los intereses de los generales de la nación."
OK; la siguiente sección es la de “Artículos regulados” (http://www.aduana.co.cu/regula.htm).
“Requieren Licencia o Permiso Previo del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones:
- Equipos de fax inalámbricos; pizarras telefónicas; dispositivos para redes de datos; teléfonos inalámbricos excepto los que operan en las bandas de 40 – 49 MHz, de los 2,4 GHz y de los 5 GHz; transmisores de radio; transceptores de radio, incluyendo walkie-talkie; receptores de radio profesionales; estaciones terrenas y terminales de comunicación por satélite, incluyendo antenas parabólicas y teléfonos satelitales.
Esto parece una vendetta contra los sistemas de comunicación. Y todos sabemos lo que cuesta en Cuba obtener un permiso ministerial: “Cuando la rana críe pelo y el manco eche deos”, diría mi tío, el del campo. Luego de los sucesos en Irán, podemos entender mejor por qué tanto ensañamiento contra todo lo que sea intercambiar información no filtrada o no autorizada por los mayorales de la finca. Por otro lado se imaginan a los viajeros del mundo, esos que amenazan con formar una trabazón en los cielos, pidiendo permiso a sus países para poder entrar un equipo de recepción televisiva. Le cuento a un amigo argentino sobre el trámite y me dice, con ese acento insufrible: “¡Qué cagada, che!! ¡Son unos tarados!”
Pero sigamos, que hay más:
- Sistemas de Posicionamiento por Satélite (GPS), de cualquier tipo.”
¿estos tarados, para honrar a mi amigo, no se habrán enterado que hoy, hasta los cepillos de dientes vienen con GPS?
La sección siguiente me causa horror, porque vivo en el capitalismo, pero vamos, que no estoy batiendo plata. Veamos:
“Cómo se valora la importación?
Es facultad de la Aduana tomar como base para la determinación del valor de la importación, uno de los siguientes elementos:
- La factura;
- o la declaración del pasajero;
- o el precio aprobado en el territorio nacional.
Este último se aplica por la Aduana ante la sospecha fundada de factura o declaración con subvaloración, o para determinados artículos o equipos con la finalidad de agilizar el despacho.”
¡Ojo con ese último párrafo! Si compró el televisor en una rebaja y no se ajusta al precio triplicado de las tiendas cubanas, aténgase a las consecuencias. Además de ser notorio el hecho de que en Cuba, a los ojos de las autoridades, todos somos sospechosos. Ahora vean esto:
“La tarifa aplicable por derechos de aduanas es progresiva (100 % - 150 % - 200 %) sobre el valor aceptado por la Aduana.” (¡!!!!!!!!) ¿quéeeeee?!!!
O sea, que de acuerdo a este documento, me toca pagar otra vez, en otro país, todo lo que con sudor y sacrificio, le llevo a mi familia, y por lo cual ya pagué los impuestos debidos. Se entiende el tema del cobro de impuestos por importación, ¿pero el 100%?! En el Medioevo a esto le decían el diezmo, y eran generosos los reyes en esa oscura época de la humanidad: sólo te cobraban el 10%. En nuestro estrujado Caimán te aplican, de entrada, ¡el 100%!! Y no salimos de la crísis. Tengo un amigo cubano, muy radical él, que siempre me dice, con una mueca de disgusto: “Asere, ese país ni buldoceándolo y haciéndolo nuevo lo arreglan.”
Nada amigos, que si son cubanos y esto no les hace hervir la sangre, pueden dedicarse a una profesión de alto riesgo: el infarto nunca les llegará. Yo ya estoy marcando el de Emergencias. Biiiiiiiiiiiiiiippp!!!!!!



